Una ayuda para grabar voces…

La grabación de voces el un capítulo que siempre se aborda. Antes… después… siempre acabaremos grabando voces y sucumbiendo a su problemática.

Su conocimiento puede ser en un principio abrumador, pero voy a intentar resumir unos breves pasos o ideas para una grabación exitosa, bien entendido que el mundo de la captación sonora es inmenso, y sobre todo el de la voz.

Escojamos un micrófono correcto

Actualmente se pueden encontrar micrófonos realmente buenos a precios sorprendentemente baratos. Realizando una búsqueda veremos que hay cantidad de opciones de micrófonos en un rango de precio más que aceptable (200-500€). Añadido a esto, según voy profundizando en el tema de la grabación observo que los micrófonos de miles de euros, por norma general, están supravalorados. Es decir… un micrófono de 2000€ no suena 10 veces mejor que uno de 200€. Es más, en muchas ocasiones nos costará horrores distinguir la calidad de grabación entre un micrófono de 300€ y otro de 2000€. Hay otros muchos aspectos más cruciales que el precio del micrófono (su colocación, su uso, su cuidado…).

Cinco errores clásicos que debemos vigilar

En muchas ocasiones obtener resultados sorprendentes es más fácil evitando errores clásicos que usando técnicas mágicas o superavanzadas. Ésta es la lista de aspectos que debemos vigilar especialmente:

  • Popping
  • Sibilancias
  • Efecto proximidad
  • Ruidos
  • Acústica no adecuada en nuestra sala de grabación

Popping

Al pronunciar las «b» y las «p» emitimos un gran frente de aire. Es algo que en el habla cotidiana no advertimos, pero que al grabar se hace muy evidente, creando un sonido de baja frecuencia denominado «popping».

Para evitarlo, la forma más fácil es cantar con el micrófono en un ángulo ligeramente fuera del eje, para que los frentes de aire no golpeen el diafragma directamente. Sin embargo… dado que muchos cantantes no pueden o no lo hacen, los técnicos a menudo usan filtros antipop.

Básicamente se trata de crear una barrera semipermeable de sonido entre el micrófono y el cantante. Los filtros antipop actúan como una red para atrapar estas explosiones sonoras, mientras permiten que otros sonidos pasen libremente. La barrera física también actúa como un marcador de distancia, evitando que los cantantes se acerquen demasiado al micrófono.

Esta idea de evitar los frentes sonoros debe aplicarse en general a toda la microfonía: al grabar un charles que cierra, una trompeta, un saxo, una percusión… debemos evitar los frentes sonoros girando ligeramente el eje de nuestro micrófono para que el diafragma del mismo no esté en primera línea.

Sibilancias

Es otra característica de nuestra voz: al pronunciar las «f» y «s» nuestro aparato vocal emite un golpe de alta frecuencia, denominado sibilancia.

Los micrófonos de condensador generalmente son más sensibles a este problema. Para solucionarlo, podemos enmascararlo con herramientas de software como de-essers y compresores multibanda… aunque la estrategia más inteligente es evitar grabarlo. Al igual que con el popping, cantar en un ángulo fuera del eje puede solucionar el problema.

Efecto proximidad

Es un efecto que se ve potenciado en los micrófonos de curva cardioide. Consiste en que si la voz se acerca demasiado al micrófono, se produce una exageración de frecuencias graves. Cuanto más nos acerquemos al micrófono, más patente será el efecto.

La solución es bien fácil… nos la brinda el filtro antipop que ya usamos para evitar el popping, ya que evita que nuestro cantante se acerque en exceso al micrófono.

Al grabar determinados isntrumentos puede ser un recurso que busquemos de forma consciente: hos puede aportar cierta calidez, cierto detalle de algunos aspectos… es una cuestión a valorar.

La acústica de nuestra sala

De nada sirve tener todo lo anterior controlado si nuestra acústica en la sala es pésima. Obtendremos pésicas grabaciones vocales.

Es un problema complejo. Si no queremos destinar una inversión improtante a acondicionar neustra sala, hay trucos medianamente económicos que nos salvarán: filtros de reflexión, sábanas, mantas… ahí la creatividad de cada uno.

Lo cierto es que ciertas reverberaciones o ecos pueden arruinar completamente una grabación y hacerla inservible. Y no solo por la cantidad, sino por la calidad.

Ruidos, ruidos…

De toda índole. Debemos estar especialmente atentos a los ruidos de los pies. Con frecuencia los cantantes marcan el ritmo con los pies. Este ruido se transmite a través del soporte del micrófono y es captado en la grabación. Es por lo tanto un ruido que a simple vista nos puede parecer insignificante y que apenas podemos captar, pero que puede estar muy patente en la grabación.

¿La solución? añadir un soporte elástico para micrófono. Esto evitará que las transmisiones por vía sólida lo alcancen.

¿Debemos agregar efectos durante la grabación?

Pregunta controvertida. Por norma general soy poco amigo de emplear efectos durante la grabación, aunque un puntito de rever será tremendamene agradecido por el cantante.

¿Por qué no me gustan?

  • Porque si usamos compresores, no seremos plenamente conscientes de los cambios de nivel de grabación del cantante
  • Porque si usamos de-essers no seremos conscientes del nivel de sibilancia de nuestro cantante.
  • Porque si usamos autotune, ni el cantante ni nosotros no seremos plenamente conscientes de la afinación.

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